Lunes, 5 Enero 2009

Quirón- Parte IV.

Quirón.

Parte IV

Quirón en Cáncer:

... Al igual que retornáis al hogar llegado el crepúsculo,

retorna el viajero que hay en vosotros, aquel que está

siempre remoto y solo... Porque aquello que es infinito

en vosotros, en el castillo celestial habita, su puerta es la

bruma de la mañana, y sus ventanas son los cánticos y

silenciosos de la noche.

Khalil Gibran, el profeta

Cáncer nos va a describir al progenitor «oculto»(ecos de Capricornio), es decir, aquel que ha estado menos presente física o emocionalmente y es, por consiguiente, mas desconocido y misterioso. Si se considera que muchos hombres «se casa con su madre», y que en nuestra cultura es frecuente que el padre esté todo el día fuera de casa. Quirón en Cáncer, subraya la relación con el padre. Este puede haber sido vivido como alguien que hiere o daña, o que es inadecuado en algún aspecto importante; quizá la relación haya sido sumamente conflictiva. Tal vez el padre fuera totalmente desconocido, hubiera muerto o se hubiera ido antes del nacimiento del hijo. Pudiera haber sido clérigo o médico, un sanador quironiano o una figura de salvador, con la cual ningún hijo ni otro mortal pueden competir. Las variaciones son interminables, pero lo que describe generalmente la naturaleza de la herida son los aspectos que este forma. También nuestra herida está inevitablemente relacionada con los primeros cuidados maternos y con las necesidades básicas de seguridad. Muchos sienten la nostalgia del útero materno, se sienten agraviadas por la expulsión del nacimiento y andan en busca de un hogar, de una sensación de pertenencia y de seguridad. Con este emplazamiento podemos vernos forzados a hacer un largo viaje interior para encontrar nuestras raíces en el interior de nuestra propia psique, un viaje que nos es impuesto por el sentimiento de estar exiliados de la vida humana. Finalmente, la fuerza proviene de la íntima sensación de que la vida entera nos pertenece y de que no necesitamos poseerla, porque ya la tenemos. La cuestión de la pertenencia es algo que con frecuencia se exterioriza y se idealiza, y entonces sacrificamos nuestros propios sentimientos y potencialidades a fin de pertenecer a otra persona o grupo. Al sentirnos exiliados, vamos en busca de una matriz donde podamos quedarnos para siempre, protegidos en una especie de contenedor maternal. La actitud tácita ante los demás es: «cuídame, y yo seré cualquier cosa que tu quieras que sea». Es probable que nos afiliemos a una estructura Capricorniana, como puede ser una corporación comercial, una escuela o una sociedad donde los principios sean importantes, pero aún seguiremos sintiéndonos exiliados. Sin embargo, la matriz que elegimos tiene generalmente límites firmes, que terminan por coartar nuestra evolución, como una concha que le ha quedado pequeña al cangrejo que crece, y entonces debemos luchar por salir de ella. La vida empieza a darnos las sensaciones de una serie de prisiones o de «úteros malos» hasta que, como en el vientre de la ballena, nos vemos obligados a refugiarnos, para buscar nuestro sustento, en nuestra profundidad interior, donde es probable que encontremos nuestros orígenes espirituales.

Con Quirón en Cáncer, la madre puede haber sido vivida como alguien que hiere, a causa de algún trauma específico o de una separación súbita que nos haya dejado aturdidos e incapaces de entender qué demonios fue lo que pasó; puede ser que entonces lleguemos a la conclusión de que nosotros hicimos algo malo, y que más adelante tendamos a ser hipersensibles a la desaprobación. La herida de Quirón en este signo es la que toda la humanidad comparte: la expulsión originaria del útero y la separación de la madre. Llegan hacer muy sensibles al sufrimiento emocional de los demás, y son capaces de empatizar con ellos, lo que hace que a la gente le sea fácil expresar en presencia suya sus sentimientos, y en especial su dolor. Al tener este emplazamiento, posee la capacidad de nutrir emocionalmente a su prójimo, de aceptarlo cuando es más vulnerable, sin sentirse amenazado. Pero su dificultad puede estar en las relaciones que no se ajustan al modelo de la dualidad madre-hijo, en el cual se encuentra sumamente cómodo y que si de usted dependiera no abandonaría en ningún momento. La separación se le hace difícil porque necesita que lo necesiten, y puede recurrir incluso a sutilezas emocionales para volver a establecer la «unidad umbilical»con la gente. No le es fácil dejar que los demás sean independientes, y puede sacar a relucir las pinzas del cangrejo si su papel de «nutridor» se ve amenazado. Sin embargo, si usted siente que abusan de sus buenas intenciones, puede ser bastante mordaz y rencoroso. También puede hacerle difícil recibir alimentos, tanto emocional como físico, por lo que siempre se siente hambrientos y nostálgicos, muriéndose de hambre en medio de la abundancia. Entonces, el nativo se esconde: se siente demasiado vulnerable para abrirse y recibir de los demás, pero dentro de su caparazón protector se reseca y se encoge. En estos casos el estómago puede ser un punto vulnerable del cuerpo, y expresar las intensas emociones de la persona con este emplazamiento, que también podría convertir en hambre física otras necesidades emocionales, y dedicarse a comer cuando lo que en realidad necesita es sustento emocional. El ritmo vital naturalmente cíclico que caracteriza a Cáncer puede verse perturbado o quedar relegado al inconsciente cuando Quirón está en este signo; por ello, conviene que las personas con Quirón en este signo tomen conciencia del flujo y reflujo de sus propias mareas energéticas, para así no contra ponerse inconscientemente a ellas cuando se sientan emocionales y pegajosos, o bien taciturno y retraídos. Es probable que provengan de una familia que los ha dañado, ya sea por una prepotencia manifiesta o mediante manipulaciones emocionales sádicas, presentadas como «bromas sin mala intención. Si cuando expresamos nuestras emociones se burlan de nosotros o nos tildan de melodramáticos, aprendemos que las emociones no están bien vistas o no aceptables, y que debemos tratar de ocultarlas para que los demás no las vean o, lo que es peor, de escondérnoslas a nosotros mismos. Entonces nos volvemos manipuladores o emocionalmente explosivos y gastamos mucha energía en el intento de controlar y suprimir nuestros sentimientos(aquí aparece la sombra de Capricornio). Puede que nos lleve algún tiempo a defendernos de nuevas heridas emocionales, especialmente en aquellas relacionadas de intimidad en que están en juego problemas de dependencia. Resumiendo, podemos decir que el punto sensible es la seguridad; seguridad a través del núcleo familiar o del grupo, a través de la protección de uno mismo y de su familia o grupo. La lección a aprender aquí se haya en el control de las emociones y el desapego al pasado. Son personas capaces de establecer un puente entre el pasado y el futuro, ayudando a los demás a asimilar las lecciones del pasado de una manera constructiva.

Su papel en la vida puede consistir en buscar respuesta en el pasado o en la tradición, a los planteamientos e interrogantes del futuro.

Quirón en Leo:

“Inmóvil en su jaula, el León

llora coléricas lágrimas de rubí...”

Con Quirón en esta posición, nuestra capacidad de ser espontáneo puede verse disminuida; nos sentimos incapaces de soltarnos para disfrutar sin trabas del momento, o –cuando lo hacemos- nos dejamos deslizar a extremos potencialmente destructivos. Con frecuencia con este emplazamiento vieron cómo su espontaneidad era gravemente aplastada en su niñez, y son hipersensibles al ridículo. Hay quien se enfrenta a esta situación haciéndose el payaso, defendiéndose anticipadamente del ridículo al hacer que la gente se ría de él. Otros se invisten de una máscara noble, casi regia, que los hace parecer siempre tranquilos y controlados, y así hacen que sean los demás quienes se sientan desaliñados y ridículos. Nuestra creatividad y nuestra capacidad de expresarnos son lo que puede estar herido con este emplazamiento de Quirón. Tal vez en la infancia hayamos tenido que renunciar a una posibilidad creativa que nos estimulaba, o nos vimos obligados a montar el espectáculo para gloria de nuestros padres... algo en el estilo de «Mira qué bien toca el niño el instrumento musical!». Una lección física o un fracaso inexplicable pueden haber abortado una carrera promisoria en el mundo del espectáculo. Hay muchos que pueden fracasar en su carrera personal como actores pero pueden llegar a ser sumamente hábiles para apadrinar, promover y facilitar la creatividad y la expresión personal en otras personas, con frecuencia valiéndose de técnicas que encaran a las personas en su totalidad en vez de limitarse a enseñar habilidades. Con Quirón en este signo, es probable que hayamos aprendido desde temprano que lo que expresamos no es bien recibido. Nuestras primeras creaciones son la orina y las heces, y según cuál sea la actitud de nuestros padres hacia nuestras excreciones, podemos llegar a creer que lo que producimos es sucio, inaceptable y molesto. Más adelante, si nos esforzamos por expresar algo genuinamente nuestro, puede suceder que tropecemos con un terror inexplicable, con bloqueos a la creación, resistencias y conflictos internos. Quizás estemos más ansiosos de liberarnos mediante alguna forma de creatividad que de ninguna otra cosa, pero seamos totalmente incapaces de hacerlo. Con frecuencia, tras esta aparente incapacidad se oculta experiencias y sentimientos dolorosos del pasado, y es probable que si somos capaces de aceptar estas heridas el bloqueo desaparezca. Algunas personas enferman cuando se ven frente a la posibilidad de hacer algo creativo, especialmente si es algo que les exige mostrarse o actuar frente a un público. La posibilidad de constituirse en espectáculo les produce una sensación de vulnerabilidad que se expresa físicamente como enfermedad. Por un lado, es probable que sientan una falta de confianza, pero por otro también puede ser que alberguen un deseo inconsciente de ser estrellas más resplandecientes que cualquiera de los que le rodean, héroes o heroínas de proporciones desmesuradas. Generalmente, son más conscientes de lo primero, y es probable que tengan muchas dificultades para admitir su necesidad de admiración.

Darse un poco de lustre frente al espejo es muy importante para los que tienen a Quirón en Leo, ya que pueden estar gastando muchísima energía en el intento de mantener a raya su fantasía de llegar a ser superestrellas. Es probable que, por mas deseos que tengan de alcanzar la belleza, adulación y fama, todo esto nos sea negado. Quizás pongamos a otros en un pedestal, y ello propicie la envidia, como le sucede a la Reina de Blancanieves, a quien le enfurece el hecho de no ser «la más hermosa». Si no podemos reconocer estos desagradables sentimientos de querer arruinar el éxito, la buena suerte y los logros artísticos de los demás, es probable que gradualmente vayamos agriando y destruyendo todo lo que hemos creado en nuestra propia vida. Nos limitaremos a mantener perpetuamente abierta nuestra herida ocultando nuestras aspiraciones creativas, con el pretexto de que no son importantes, o denigrando las cosas que en realidad más nos interesan. Con frecuencia temeremos la envidia ajena, y puede suceder que lleguemos a complicarnos la vida con personas envidiosas y vengativas cuando corremos el riesgo de librar nuestra vena creativa. Con este emplazamiento puede ser útil que aprendamos a distinguir entre crear para impresionar a los demás y adquirir poder y prestigio, solo por el placer de hacerlo. También es posible que seamos incurablemente ingenuos y estemos convencidos de que si nos comportamos con nobleza la vida nos tratará de la misma manera. Sin embargo, si en repetidas ocasiones eso no sucede, es probable que nos quedemos perplejos o nos deprimamos. Aunque tengamos fe en la bondad básica de la gente, también puede suceder que estemos ansiosos de estar a salvo de la mezquindad del mundo, y que al hallarnos en situaciones que nos exigen hacernos valer o buscar desquites ingeniosos, demos marcha atrás y, considerándonos por encima de semejantes mezquindades, ocultemos nuestro miedo con el desprecio y con actitudes en el estilo de «Yo estoy por encima de esas cosas». A estos nativos se les hace difícil aceptar el lado bajo e innoble de la vida. Prefieren ver las cosas desde el ángulo de los grandes gestos, las actitudes teatrales y los dramas arquetípicos del corazón y sus pasiones. A veces, al mismo tiempo que miran con disgusto la mediocridad, la mezquindad y la tracción a uno mismo que nos impone a todos la vida, se sienten avergonzados de su propia pequeñez de corazón. También el sufrimiento pueda llegarles a través de los hijos. Quizás no pueda tenerlos, por mas que los desee; puede ser que nazcan enfermos o disminuidos o que mueran jóvenes; tal vez se sienta heridos por ellos, por que no lo valoran, o lo envidian, o por mil razones; pero también los hijos pueden ser fuente de júbilo y de sanación, gracias a su generosidad, su espon

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